Mostrando entradas con la etiqueta Estado de Bienestar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Estado de Bienestar. Mostrar todas las entradas

jueves, 4 de agosto de 2011

¿Por qué no reformar los mercados?

EL PAÍS. TRIBUNA LIBRE DE SANTIAGO CARRILLO

Algunas actividades que se atribuyen al 15-M han promovido ya discusión en los medios políticos y periodísticos, en los que se habla como si indignados en este país estuvieran solo los jóvenes que han hecho acampadas en las plazas públicas y se manifestaron ante edificios oficiales.

Pero el problema es bastante más grave: aunque todavía no se manifiesta en la calle, la indignación está igualmente viva en gran parte de los afiliados de los partidos políticos existentes, personas que han votado, que no acaban de entender la política que hacen sus dirigentes, pero que han perdido confianza en ellos aunque se resisten a romper con los partidos que han guiado desde siempre su vida. Y la razón es lógica: la crisis y la política que la UE está imponiendo a los Gobiernos elegidos que, por ejemplo en España, se empeña en que los trabajadores y las clases medias acepten unas condiciones tan indignas de vida, que ni el franquismo pudo perpetuar.

Todo empieza con la política de intentar resolver la crisis arañando en los recursos de los trabajadores y las clases medias y las arcas semivacías de los Estados, las cantidades necesarias para reponer las deudas de los bancos contraídas por la irresponsabilidad y la falta de sus ejecutivos, que ellos sí nadan en la riqueza.

Tribuna completa

miércoles, 1 de junio de 2011

Mejor al revés: ¿cuál es la alternativa real al Movimiento del 15 de Mayo?

sinpermiso

Al cumplirse un año de la explícita y radical sumisión del gobierno socialista delseñor Zapatero a los mercados financieros internacionales, y en plena campaña electoral para distintos comicios locales y autonómicos, el sonoro aldabonazo del movimiento del 15 de mayo ha eclipsado en un abrir y cerrar de ojos la aburrida y huera publicidad comercial que los partidos políticos españoles venían formulariamente presentando como genuina propaganda política.

Bastaron tres jornadas de masivas acampadas en Puerta del Sol, Plaça de Catalunya y otras plazas emblemáticas de las grandes y menos grandes ciudades españolas hermanadas en una formidable protesta, para barrer de un seco escobazo y sacar de la atención pública al energuménico hooliganismo futbolístico, a los vulgares lugares comunes de tertulianos de toda laya, al mediocre oportunismo rutinario de los columnistas de cámara, al cansino degoteo mediático de los habituales peritos académicos en legitimaciones varias o al involuntario humorismo de los histriones partidistas de turno, agitadores de las pasiones más feas: las insinceras. Y por supuesto, a los máximos dirigentes de los dos partidos mayoritarios, Zapatero (PSOE) y Rajoy (PP), que baten todas las marcas posibles de impopularidad: cerca del 75% de la población española declara desconfiar de ellos.

La inopinada irrupción del movimiento del 15 de mayo se ha convertido en el centro indiscutible de la vida política española, colocando a nuestro pais en la portada de todos los grandes medios de comunicación internacionales y suscitando, según todas las encuestas formales e informales, un caudal irrepresable de simpatía entre las más amplias capas de la población.

Su radicalidad no ofrece duda: "Error del sistema. ¡Reiniciar!", "No somos antisistema; el sistema es antinosotros".

Su vocación política y democrática, tampoco: "¿Apolíticos? ¡Superpolítcos!", "¡Democracia real, ya!", "Basta de falacia; queremos democracia", "La democracia no está muerta", "Nosotros tenemos el poder, no los políticos", "Reforma de la antidemocrática ley electoral", "Tu voto vale mucho, no lo regales".

De su capacidad para identificar con precisión al adversario, queda cumplida y humorística constancia: "No son humoristas; son empresarios", "No hay pan para tanto chorizo", "Violencia son 600 euros al mes", "Que no nos engAAAñen, que nos digan la verdad", "Tu Botín, mi crisis", "Juntos y organizados, podemos contra los mercados", "Queremos un pisito, como el principito".


Artículo completo