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lunes, 8 de febrero de 2010

La condena social de los políticos

EL PAÍS - JOSEP M. VALLÈS 03/02/2010

Son mediocres, incompetentes, cínicos, mentirosos, aprovechados, manipuladores, corruptos. Cuando no son sus causantes, los políticos se muestran incapaces de resolver la crisis económica, la inseguridad ciudadana, la decadencia crónica de la agricultura, la extensión del paro, las listas de espera de la sanidad, la baja calidad de la educación, la degradación medioambiental.

Basta un muestreo de artículos de prensa, tertulias, cartas al director o mensajes en los medios digitales para constatar un veredicto mayoritario y condenatorio sobre toda una "clase" o "casta" política. Aparece como una rémora perjudicial para el bienestar de sus conciudadanos. En algunos países, el "que se vayan todos" ha sido el grito resumido de este estado de ánimo.

Artículo de opinión completo

lunes, 27 de abril de 2009

Siempre Rosa

ALMUDENA GRANDES 27/04/2009 El País

En el siglo XX, la palabra preferida por los políticos españoles para definir su propia tarea fue el verbo "servir", a veces a palo seco, como lo consumían los falangistas, y otras, siempre a la izquierda, combinado en expresiones como "estar al servicio de". Eran otros tiempos, en los que la política era el noble arte de conducir a los pueblos hacia su futuro, la ideología, otro nombre propio, y la lealtad, un compromiso íntimo, más poderoso que los carnés y las cuotas mensuales. El tiempo no ha restado importancia a la relación del verbo "servir" con la trayectoria de los políticos españoles, pero ha cambiado su manera de conjugarlo. Quienes antes la servían, ahora se sirven de ella. Hasta para hacerse trajes.
No hablo solamente de Rosa Aguilar. Muchos de sus ex correligionarios, que ahora se llevan las manos a la cabeza y se muerden la lengua para no pronunciar la palabra "traición", de tan siniestros ecos, han sido capaces de hundir la organización a la que pertenecían sólo por no tener que volver a fichar en una oficina de nueve a cinco. Consciente de que es muy improbable que la izquierda vuelva a ganar unas municipales en Córdoba, Rosa Aguilar ha buscado una salida personal distinta, en apariencia más brillante, pero también más deshonrosa, si llamamos a las cosas por su nombre. Porque es vergonzoso que un cargo público elegido en las listas de un partido abandone su responsabilidad en medio de una legislatura para integrarse en un gobierno de otro partido, contra el que votaron sus electores al votar por ella. O, mejor dicho, en otras épocas habría sido vergonzoso. Ahora, hasta habrá quien lo califique como sentido del Estado.
Rosa Aguilar ha demostrado que es una mujer de su tiempo. No me ha sorprendido. Cada país, en cada momento, tiene los políticos que se merece. Últimamente, parece que en España se llaman Rosa.

martes, 3 de marzo de 2009

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En los actuales momentos políticos marcados por investigaciones de supuesta corrupción, de desprestigio institucional y político, de lo que fuimos testigo en el último Pleno Municipal de nuestra Ciudad, es necesario fortalecer las instituciones democráticas, para abrirlas "de par en par" a la ciudadanía y poner en valor la forma de hacer política de IU, desde la transparencia y la honestidad".
Desde la experiencia municipal, hoy es necesario responder como alternativa y con soluciones a los problemas" de l@s ciudadan@s desde una posición "ética" y desde la "honestidad", elementos que caracterizan la manera de ser de IU.
No es tarea fácil, pero es tarea de todas y todos intentarlo.

viernes, 16 de enero de 2009

Vidas minadas, Gervasio Sanchez


El pasado 7 de mayo de 2008, el fotógrafo y periodista Gervasio Sánchez subió a recoger uno de tantos premios, el Ortega y Gasset que otorga el diario El País, ante la asistencia de un concurrido público, entre ellos estaban también la vicepresidenta del gobierno, el presidente del Senado, varios ministros, Esperanza Aguirre y el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, además de todos los demás medios de prensa.

Pues bien, parece ser que no debió ser del gusto de tan ilustre público el discurso de Gervasio Sánchez, cuando éste subió a recoger el premio, condenando dicho discurso al ostracismo y olvido de toda la prensa.

Así que, como la gran mayoría de medios no han querido publicarlo, ofrezco este PowerPoint para que lo lean algunas personas más.

Cuando lo leáis, entenderéis el porqué no han querido darle publicidad.


Estimados miembros del jurado, señoras y señores:


Es para mí un gran honor recibir el Premio “Ortega y Gasset” de Fotografía, convocado por El País, diario donde publiqué mis fotos iniciáticas de América Latina en la década de los ochenta y mis mejores trabajos realizados en diferentes conflictos del mundo durante la década de los noventa, muy especialmente las fotografías que tomé durante el cerco de Sarajevo.

Quiero dar las gracias a los responsables de Heraldo de Aragón, del Magazine de La Vanguardia y la Cadena Ser por respetar siempre mi trabajo como periodista y permitir que los protagonistas de mis historias, tantas veces seres humanos extraviados en los desaguaderos de la historia, tengan un espacio donde llorar y gritar.

No quiero olvidar a las organizaciones humanitarias Intermon Oxfam, Manos Unidas y Médicos Sin Fronteras, la compañía DKV SEGUROS y a mi editor Leopoldo Blume por apoyarme sin fisuras en los últimos doce años y permitir que el proyecto “Vidas Minadas”, al que pertenece la fotografía premiada, tenga vida propia y un largo recorrido que puede durar décadas.

Señoras y señores, aunque sólo tengo un hijo natural, Diego Sánchez, puedo decir que como Martín Luther King, el gran soñador afroamericano asesinado hace 40 años, también tengo otros cuatro hijos víctimas de las minas antipersonas: la mozambiqueña Sofia Elface Fumo, a la que ustedes han conocido junto a su hija Alia en la imagen premiada, que concentra todo el dolor de las víctimas, pero también la belleza de la vida y, sobre todo, la incansable lucha por la supervivencia y la dignidad de las víctimas, el camboyano Sokheurm Man, el bosnio Adis Smajic y la pequeña colombiana Mónica Paola Ojeda, que se quedó ciega tras ser víctima de una explosión a los ocho años.

Sí, son mis cuatro hijos adoptivos a los que he visto al borde de la muerte, he visto llorar, gritar de dolor, crecer, enamorarse, tener hijos, llegar a la universidad. Les aseguro que no hay nada más bello en el mundo que ver a una víctima de la guerra perseguir la felicidad. Es verdad que la guerra funde nuestras mentes y nos roba los sueños, como se dice en la película “Cuentos de la luna pálida” de Kenji Mizoguchi.

Es verdad que las armas que circulan por los campos de batalla suelen fabricarse en países desarrollados como el nuestro, que fue un gran exportador de minas en el pasado y que hoy dedica muy poco esfuerzo a la ayuda a las víctimas de las minas y al desminado.

Es verdad que todos los gobiernos españoles, desde el inicio de la transición, encabezados por los presidentes Adolfo Suarez, Leopoldo Calvo Sotelo, Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero, permitieron y permiten las ventas de armas españolas a países con conflictos internos o guerras abiertas.

Es verdad que en la anterior legislatura se ha duplicado la venta de armas españolas al mismo tiempo que el presidente incidía en su mensaje contra la guerra y que hoy fabricamos cuatro tipos distintos de bombas de racimo cuyo comportamiento en el terreno es similar al de las minas antipersonas.

Es verdad que me siento escandalizado cada vez que me topo con armas españolas en los olvidados campos de batalla del tercer mundo, y que me avergüenzo de mis representantes políticos.

Pero como Martin Luther King, me quiero negar a creer que el banco de la justicia está en quiebra, y como él, yo también tengo un sueño: que, por fin, un presidente de un gobierno español tenga las agallas suficientes para poner fin al silencioso mercadeo de armas que convierte a nuestro país, nos guste o no, en un exportador de la muerte.

Muchas gracias.